viernes, 19 de marzo de 2010

Terapéutica del Alma_Fabricio


Filosofía Actual:
Esta terapéutica del alma ya había aparecido en Sócrates, para el que la filosofía era una forma de vida y la función del filósofo era aliviar el alma de los miembros de una sociedad enferma de ideales ilusorios. Así el filósofo practicará y enseñará un «arte de vivir» que le proporcione una existencia equilibrada y serena liberándole de angustias, desequilibrios y temores basados en falsas opiniones e ilusiones.

Este será un punto de partida coincidente en todos ellos. Adquirimos falsas opiniones respecto al valor de lo que queremos conseguir como finalidad en la vida; en consecuencia, tenemos vanos deseos que nos hacen insensatos y nos empujan a perseguir fantasmas; de este modo tenemos una existencia desasosegada y atormentada. Somos infelices porque nos apartamos de nuestro fin natural.

La Filosofia hoy_ Sofia Feres

Se dice que la filosofía no está hoy en uno de sus mejores momentos. ¿Por qué no es excesivamente buena nuestra situación filosófica? ¿Será que se ha perdido la confianza en los grandes “sistemas” modernos?

En verdad se produce demasiada filosofía desencantada. Esto nos permite diagnosticar algo así como un escarmiento, una frustración acumulada. Quizá por eso hoy se filosofe entono menor. aunque desde el punto de vista académico hay mucha gente que sigue tirando del carro. Quizá haya un desplome porque una cierta manera de hacer filosofía se considera utópica o inalcanzable o internamente falsa. Esto lo he descrito en varios sitios: seguramente se ha derrumbado la filosofía sistemática, cuyo máximo representante es Hegel. Se estima irrealizable lo que Hegel intentó; más aún, que tal como .Hegel lo plasmó no cumple sus propias promesas, a saber, alcanzar el saber absoluto. Saber absoluto significa, entre otras cosas, saber con carácter terminal, por lo tanto, un saber que pone fin a la historia. Después de ese saber no cabe nada más que una glosa, una coda inútil, como apunta Nietzsche: si lo que dice Hegel fuera verdad, la filosofía posterior sería un apéndice superfluo.

LA FILOSOFIA HOY_ FLG

La filosofía en la actualidad_Agus




Lamentablemente, en nuestra época hay poca difusión sobre las reflexiones filosóficas, pues cabe mencionar que la muerte de Richard Rorty, para los medios no tuvo mayor relevancia, y el luto se guardó en círculos académicos limitados. Por otra parte, cabe destacar que autores como Chomsky, Habermas, Savater y unos pocos más tengan la posibilidad de que sus ideas sean difundidas en los medios, pero es poco tomando en cuenta la estatura de esta clase de hombres.
La reflexión filosófica, de cierta forma, ha sido subestimada, pero es conveniente para cualquier persona, someter sus dogmas a un examen continuo, pues de lo contrario se cae en el riesgo de que otros piensen y decidan en su nombre. No es necesario caer hasta ser simplemente espectadores de un mundo del cual no sabemos como funciona. Es significativo que las personas se acerquen a la filosofía, de esta forma, su conocimiento progresaría e incluso modificarían ciertas ideas que hasta el momento consideran ciertas. Es importante caminar en la libertad que nos proporciona la filosofía, de esta forma, estaremos conscientes de nuestra propia autonomía como individuos, capaces de crear y transformar nuestro entorno..

la filosofia en la actualidad_nico sanchez!




La filosofía helenística en la actualidad
Muchos de los que consideramos males de nuestro tiempo, como la depresión, la insatisfacción o la inseguridad ante el futuro, son fruto de una cultura material donde lo importante es el éxito social, económico y laboral. Este tipo de preocupaciones no son nuevas, siempre el ser humano ha temido el fracaso, la pérdida de posesiones o el desprestigio, y la filosofía, en mayor o menor grado, ha tenido presentes estas cuestiones y se ha planteado cómo ayudar a las personas a superarlas.

Este planteamiento fue uno de los núcleos de la filosofía helenística, cuando los filósofos eran seguidos y escuchados por muchas personas que buscaban aliviar su desasosiego y la filosofía se orientaba como una curación del alma. Dirá Epicteto que «la escuela del filósofo es un hospital del que no habéis de salir contentos, sino dolientes. [...] ¿En qué consisten los discursos filosóficos? En ser capaz de mostrar a uno y a muchos la contradicción en la que se desenvuelven y que se preocupan de todo menos de lo que quieren. Pues quieren lo que trae consigo la felicidad pero lo buscan en otra parte. [...] No hay mejor discurso que cuando el que habla muestra a los que le escuchan que lo necesitan». (Disertaciones, libro III, XXIII, 30-37.)

Esta terapéutica del alma ya había aparecido en Sócrates, para el que la filosofía era una forma de vida y la función del filósofo era aliviar el alma de los miembros de una sociedad enferma de ideales ilusorios. Así el filósofo practicará y enseñará un «arte de vivir» que le proporcione una existencia equilibrada y serena liberándole de angustias, desequilibrios y temores basados en falsas opiniones e ilusiones.

Este será un punto de partida coincidente en todos ellos. Adquirimos falsas opiniones respecto al valor de lo que queremos conseguir como finalidad en la vida; en consecuencia, tenemos vanos deseos que nos hacen insensatos y nos empujan a perseguir fantasmas; de este modo tenemos una existencia desasosegada y atormentada. Somos infelices porque nos apartamos de nuestro fin natural. Epicteto expondrá que el origen de estos males está en nosotros mismos: «los hombres se ven perturbados no por las cosas sino por las opiniones sobre las cosas. [...] Así que cuando suframos impedimentos o nos veamos perturbados o nos entristezcamos, no echemos la culpa a otro sino a nosotros mismos, es decir, a nuestras opiniones» (Manual, 5); y Epicuro añadirá: «lo insaciable no es la panza, como el vulgo afirma, sino la falsa creencia de que la panza necesita hartura infinita». (Sentencias Vaticanas, 59).

Todas estas falsas opiniones nos causan temor e inquietud y se adueñan de nosotros porque no nos damos cuenta de que no son auténticos fines: «¿Así que tenemos muchos amos? Efectivamente. Y es que tenemos muchas cosas como dueños. Nadie teme al propio César, sino la muerte, el destierro, la confiscación de bienes, la prisión, la deshonra. [...] Cuando es eso lo que amamos y odiamos y tememos, por fuerza los que tienen poder sobre ellos son nuestros amos». [...]

La propuesta será tomar conciencia de que la finalidad de la existencia es vivir conforme a naturaleza y darte cuenta de que lo exterior a tu mente está sujeto al azar y no depende de ti, que el único ámbito en el que puedes ser libre y, por lo tanto, feliz y autorrealizarte como ser humano es dentro de tu entendimiento: «¿Qué es lo que nos hace libres de impedimentos y trabas al escribir? El saber escribir. ¿Y qué al tocar la cítara? El saber tocar la cítara. Por tanto, también al vivir el saber vivir». (EPICTETO, Disertaciones, II, 60-63.)

Incluso la muerte, uno de los hechos que mayor inquietud causa a los hombres, puede ser afrontado sin temor: «El mal que más nos pone los pelos de punta, la muerte, no va nada con nosotros, justamente porque cuando existimos nosotros la muerte no está presente, y cuando la muerte está presente entonces nosotros no existimos». (EPICURO, Epístola a Meneceo, 125.) Según Marco Aurelio, «¿Qué es la muerte? Porque si se la mira a ella exclusivamente y se abstraen [...] los fantasmas que la recubren, ya no sugerirá otra cosa sino que es obra de la naturaleza. Y si alguien teme la acción de la naturaleza es un chiquillo». (Meditaciones, II, 12.)

Una vez que somos conscientes de nuestra inútil búsqueda de falsos fines, debemos empezar a instruirnos en la búsqueda de la verdad. Epicuro afirmará que «Nacemos una sola vez [...] Pero tú, que no eres dueño del día de mañana, retrasas tu felicidad y, mientras tanto, la vida se va perdiendo lentamente por ese retraso, y todos y cada uno de nosotros, aunque por nuestras ocupaciones no tengamos tiempo para ello, morimos». (Sentencias Vaticanas, 14.)

En definitiva, en esta época la filosofía no se concebirá como un fin en sí mismo, sino como un medio para aprender a vivir y reconocer la legitimidad de deseos y valores. Si no produce una serie de actitudes basadas en principios éticos, no es más que una actividad inútil.

Esta perspectiva de la filosofía como salud del alma está siendo recuperada en la actualidad por algunos filósofos que creen que la psicología y la psiquiatría han delimitado en el estrecho marco de la enfermedad mental muchos problemas que son existenciales y se pueden solucionar reflexionando sobre los fines, inmediatos y últimos, de la vida.

El punto de partida es que todo el mundo tiene una filosofía de vida a través de la cual interpreta el mundo, lo valora y toma decisiones. En la vida encontramos muchas dificultades que requieren una aproximación existencial y una valoración filosófica para evitar sufrimientos intelectuales o emocionales. No se busca un simple análisis discursivo de la realidad, sino obtener una actitud vital que nos provea de madurez vital para afrontarla correctamente.

Se han creado asociaciones, como la American Philosophical Practicioners Association (APPA) de Lou Marinoff, que actualizan las filosofías de la Antigüedad creando un marco de referencia ideológico que ayude a superar situaciones conflictivas, como la experiencia de la muerte, la enfermedad o la desgracia, que pueden producirnos profundos problemas o traumas existenciales.

la filosofia_nico sanchez



Filosofía
Limpiando la Lente
“...el filósofo, que posee perfectamente la ciencia de lo general, tiene por necesidad la ciencia de todas las cosas, porque un hombre de tales circunstancias sabe en cierta manera todo lo que se encuentra comprendido bajo lo general. Pero puede decirse también que es muy difícil al hombre llegar a los conocimientos más generales; como que las cosas que son objeto de ellos están mucho más lejos del alcance de los sentidos.” (Aristóteles, Metafísica, Libro Primero)

La fiolosofía_ Agus





La filosofía, es una ciencia (conocimiento de las cosas por sus causas, de lo universal y necesario), que se viene practicando, desde la época de los griegos o era clásica. Fueron ellos, quienes comenzaron por primera vez, a realizarse preguntas profundas por todo aquello que los rodeaba. Por lo mismo, los primeros atisbos de filosofía, se vieron en el campo de la naturaleza.
Y filosofía, es justamente amor por la sabiduría. Comprender con todo aquello, que interactuamos. Justamente, filosofía proviene del griego filos (amor) y sofía (sabiduría).
La gracia de la filosofía, es que esta se hace preguntas últimas. O sea, por aquellas que van en la búsqueda del sentido final, de las cosas. Cada rama de la filosofía, se hace preguntas últimas. Por la finalidad del objeto de estudio de ellas. Es así, como la antropología, por ejemplo, se pregunta cual es la finalidad del hombre. La ética, otra rama, se pregunta cual es la finalidad del actuar del hombre. De hecho, uno de los más grandes filósofos de antigüedad, como fue Sócrates, buscaba un sentido, una finalidad del hombre, el cual defendió el hecho de que la felicidad era el fin del hombre. Fin que depende de las virtudes, parte del estudio de la ética. Pero para la filosofía, la racionalidad, juega un papel fundamental en su estudio y asimismo, en su acción. La racionalidad, es el medio por el cual, podemos conocer lo que nos rodea. Es el punto de partida, para buscar y saber, cual es la finalidad del hombre. Ya Sócrates decía, con respecto a las virtudes y su conocimiento por medio de la razón, “Sólo el que sabe qué es la justicia (la cual es una virtud) puede verdaderamente ser justo y obrar justamente”.